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Seguridad reforzada para el Dakar 2023, vitrina para Arabia Saudita

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El rally Dakar, tantas veces expuesto a las amenazas de seguridad y teatro en 2022 de una explosión, ha reforzado su nivel de alerta antes de la salida de la próxima edición, el sábado, que se volverá a disputar en Arabia Saudita, que ha convertido esta prueba en un escaparate para Riad.

“Concentramos a todo el mundo alrededor del vivac, es lo que hemos hecho teniendo en cuenta lo sucedido el año pasado”, comenta el patrón de la prueba David Castera, refiriéndose a la explosión en la última edición de un vehículo que participaba en la prueba.

Contrariamente a la tradición, las verificaciones y la salida no se realizarán en Yedá, segunda ciudad de esta rica monarquía del Golfo, sino en un vivac desplegado más al norte, a orillas del mar Rojo y cuyo acceso será muy restringido.

Desde su creación en 1978, el antiguamente conocido como Rally París-Dakar se ha enfrentado a desafíos de seguridad en diferentes ocasiones al punto que en su 30º edición, entre Lisboa y Dakar, las “amenazas directas lanzadas contra la carrera por movimientos terroristas” obligaron a los organizadores a anular la prueba en el último momento. El rally volvió al año siguiente… en Sudamérica.

Desde 2020 se corre en las dunas de arena del desierto saudita, con un contrato de cinco años, pero el Dakar no está a salvo de riesgos. El reino ultra conservador dirige una coalición militar contra Yemen, país vecino con el que está en conflicto desde 2015, y vive tensiones internas.

– Investigación abierta en Francia –

“Importante en el reino hace 15-20 años, la amenaza terrorista se ha reducido considerablemente”, contextualiza Jon Alterman, del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales. “Algunas de las amenazas más serias proceden de Yemen”, mientras que Al Qaeda y el Estado Islámico “no tienen mucho alcance en el Reino en este momento”.

El 30 de diciembre de 2021, el piloto francés Philippe Boutron resultó gravemente herido por la explosión de su vehículo en Yedá, cerca del hotel en el que él y los otros cinco ocupantes del auto habían pasado la noche. El equipo se dirigía hacia el estadio en el que debían realizarse las verificaciones, dos días antes de la salida del Dakar 2022.

Repatriado, se restableció en un hospital militar cerca de París. “Comienza a estar bien recuperado”, asegura casi un año después Castera. “Aún no tiene la pierna al 100%, pero casi. Su rehabilitación marcha bastante bien”.

En cuanto a las circunstancias del “gran choque” y de “la bomba” de las que habló Philippe Boutron, se mantiene el misterio.

Desde el principio, París destacó que la “hipótesis de un acto criminal” no estaba descartada.

En Francia se abrió una investigación por intento de asesinato en relación con un grupo terrorista, que desde noviembre está en manos de un juez de instrucción. En febrero, una fuente próxima al caso indicó que la única explicación posible sobre el origen de la explosión era “un artefacto explosivo artesanal”.

– Riad “se la juega” –

Los investigadores tienen “la certeza que la explosión era criminal, pero no ha habido ninguna reivindicación”, explicó a la AFP una fuente cercana al caso a mediados de noviembre, que destacó también que “la investigación esencialmente llevada a cabo por los sauditas no ha llevado a nada”.

Riad, que aseguró desde el principio que se trataba de un “accidente”, no ha respondido a las recientes demandas de la AFP.

Según la investigadora de la Fundación para la Investigación Estratégica Agnès Levallois, las autoridades sauditas harán todo lo posible para que no se repita un episodio semejante, “ya que no pueden permitirse tener el menor problema de seguridad, en términos de credibilidad eso pondría en cuestión toda su estrategia de ‘soft power’ que pasa por el deporte”.

Con la estrategia del príncipe heredero Mohamed bin Salmán ‘Visión 2030’ para diversificar una economía ahora dependiente del petróleo, las reglas que prohibían los cines, los conciertos mixtos y las grandes competiciones deportivas se están suavizando para impulsar también el turismo en un país tradicionalmente conservador y cerrado.

“Los cambios van muy rápido, pero de manera muy autoritaria, por lo que pueden provocar resistencia, oposición, y eventos como el Dakar puede dar la oportunidad a algunos, aunque su margen de maniobra sea limitado, a mostrarse”, añade Agnès Levallois.

Con el Dakar, emitido por 70 cadenas de televisión a través del mundo, los sauditas “se la juegan”, más aún ahora que parece que el país puede pedir organizar unos Juegos Olímpicos justo después que Catar haya organizado el Mundial de fútbol.

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